Cada vez más se habla de neurodivergencia en educación y salud. Pero ¿qué ocurre cuando estas personas acceden (o intentan acceder) al mundo laboral?
Hablamos de talento, adaptación y dignidad. Porque ser neurodivergente no es un error que corregir, sino una forma distinta (y válida) de pensar, sentir y vivir.
¿Qué significa ser neurodivergente?
El término neurodivergente describe a quienes tienen un funcionamiento neurológico diferente del considerado “típico”.
Incluye condiciones como:
- Autismo (TEA)
- TDAH (trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad)
- Dislexia y otros trastornos del aprendizaje
- Dispraxia, discalculia, síndrome de Tourette, entre otros.
Se trata de condiciones del neurodesarrollo, no enfermedades.
¿Y en el trabajo?
Las personas neurodivergentes a menudo se enfrentan a:
- Procesos de selección rígidos y centrados en lo verbal
- Sobrecarga sensorial en oficinas
- Malentendidos en la comunicación social
- Estigmas como: “son despistadas”, “raras”, “difíciles”
Todo esto puede llevar a la exclusión o a formas encubiertas de discriminación laboral.
Fortalezas invisibles
Las personas neurodivergentes pueden aportar:
✅ Enfoque profundo en tareas que les interesan
✅ Creatividad y pensamiento no convencional
✅ Honestidad y ética
✅ Constancia y fiabilidad cuando se sienten comprendidas
👉 El problema no es la neurodivergencia, sino un entorno que no se adapta a ella.
🔄 ¿Qué podemos hacer para fomentar la inclusión?
- Adaptar los procesos de selección (dinámicas más prácticas, entrevistas accesibles)
- Ofrecer flexibilidad en horarios y entorno físico
- Formar al personal de RRHH en diversidad neurocognitiva
- Valorar la diferencia como un actiu real, no solo como algo que hay que “tolerar”
🧩 Neurodivergencia y Centros Especiales de Empleo (CEE)
Los CEE pueden ser un espacio seguro y de oportunidades reales para personas neurodivergentes, siempre que:
- Se respete su autonomía
- Se evite el paternalismo
- Se ofrezcan itinerarios personalizados y con sentido
💬 Conclusión
Trabajar con personas neurodivergentes no es un acto de caridad. Es reconocer que la diferencia enriquece y que un entorno inclusivo beneficia a toda la organización.
No hay una única forma “correcta” de pensar o trabajar. Hay muchas, y todas son válidas.